Hay personas que no solo habitan un lugar, sino que lo iluminan. En nuestro Centro Social de Personas Mayores (CSPM), ese brillo tiene nombre propio: Ana Marina. Mujer de personalidad arrolladora y corazón inmenso, Ana no solo ha traído alegría a nuestros salones, sino que ha convertido el arte en un puente que une nuestra comarca.
Una vida marcada por el compás
Ana Marina llegó al mundo un miércoles de junio de 1947. Su madre, Caridad, siempre decía que Ana no lloró al nacer: ella nació cantando. Es la hermana mayor de siete hermanos. Creció entre mudanzas por el trabajo de su padre, Paco, pero siempre acompañada en estos traslados por las voces de las más grandes: Marifé de Triana, Concha Piquer y Lola Flores eran sus maestras invisibles.
Su adolescencia en los años 60, era totalmente diferente a la actual, por el tipo de educación de la época, así pues, se limitaba a salir con las amigas a pasear, ir al cine, …; en una de esas salidas fue como conoció a Pedro, todo un flechazo al ver a un joven alto, guapo y como se decía en aquella época “todo un hombre”. Su noviazgo duro 3 años, durante los cuales la vida de Ana Marina, se dedicaba a prestar ayuda a su madre en las tareas domésticas, “preparándose para ser una mujer de su casa” como se decía en aquellos años, pero lo llevaba muy bien y era feliz.

Su talento era tan evidente que incluso su padre, orgulloso, presumía de su voz. Se cuenta que una vez, al reproducir una grabación de Ana cantando «Un Clavel» en su trabajo, sus compañeros exclamaron: «¡Paco, cómo te gusta la Rocío Jurado!». Él, con una sonrisa, respondió: «No es la Jurado, es mi hija Ana».
El nacimiento de una estrella: Del hogar al Teatro Romea
Durante años, su escenario fue su casa, y su público, su marido Pedro y sus hijos. Pero el destino le tenía guardada una ovación mayor. En los años 80, a través de Onda Regional de Murcia, su voz llegó a oídos del locutor Jesús Sancho, quien supo ver en ella la «madera de artista» que otros solo intuían.
El momento definitivo ocurrió en el Teatro Romea. Invitada a ver a Andrés Caparrós, Ana Marina demostró de qué estaba hecha. Cuando el artista no lograba dar con el tono de «Ojos Verdes», Ana, desde la platea, rompió a cantar. La pureza de su voz hizo que el propio Caparrós la subiera al escenario. Esa tarde, frente a un teatro abarrotado y con una maestría innata, nació oficialmente la artista que todos admiramos.
Bajo la dirección musical de Juan Luis Cabello, Ana registró 48 temas propios, recorriendo con éxito escenarios de La Manga, el Mar Menor, Murcia y diversos centros del IMSERSO.


El regalo de Ana Marina para el CSPM
Tras una carrera profesional brillante, Ana Marina y Pedro eligieron La Unión para su «retiro», aunque el arte no entiende de jubilaciones. Al integrarse en nuestro hogar en 2018, Ana no solo trajo sus canciones, sino que transformó el Taller de Variedades.
Ella fue el motor que impulsó la creación de “LAS CHICAS DE ORO”, junto a sus compañeras José, Carmen Benítez, Carmen Sánchez y Rosi. Lo que empezó como un taller se convirtió, gracias a su empuje, en un referente de vitalidad que ha llevado esperanza a hospitales, asociaciones de vecinos y otros centros del IMAS.
¿Quién es Ana Marina? Es la mujer que nos enseñó que el esfuerzo y el cariño son los mejores ingredientes del espectáculo. Hoy, aunque los escenarios sean distintos, el aplauso de sus compañeros del CSPM suena más fuerte que nunca. Gracias, Ana Marina, por elegir nuestro centro para seguir repartiendo tu arte.













